Saltar al contenido

Contraindicaciones de la sauna de infrarrojos

Por Miguel · Publicado el 21/08/2026

Contenido

La sauna de infrarrojos calienta el cuerpo de forma más suave que una sauna finlandesa tradicional, pero eso no la convierte en inocua. Eleva la temperatura corporal, hace sudar y modifica la tensión arterial, así que hay perfiles a los que puede perjudicar. Antes de sumarte a sus beneficios, conviene saber cuándo está contraindicada y cómo usarla con cabeza.

Interior de una cabina de sauna de infrarrojos con bancos de madera

¿Quién no debería usar una sauna de infrarrojos?

Hay personas que deberían evitarla por completo y otras que solo deberían usarla tras hablar con su médico. En líneas generales, valora saltártela o consultar antes si:

  • Estás embarazada o crees que podrías estarlo.
  • Tienes una enfermedad cardiaca inestable o antecedentes cardiovasculares recientes.
  • Sufres hipotensión (tensión baja) o te mareas con facilidad.
  • Estás deshidratada o vienes de un esfuerzo intenso sin reponer líquidos.
  • Has consumido alcohol o drogas.
  • Tomas medicación que afecte a la tensión, la sudoración o la termorregulación.
  • Llevas marcapasos, bomba de insulina u otros implantes.
  • Tienes fiebre o una infección aguda.

Esto no significa que sea peligrosa para todo el mundo: una persona sana, hidratada y con sesiones moderadas suele tolerarla sin problemas. El riesgo aparece cuando se suman condiciones previas, exceso de tiempo o falta de hidratación.

¿Se puede usar la sauna de infrarrojos en el embarazo?

Es la contraindicación más clara. No se recomienda usar la sauna de infrarrojos durante el embarazo, especialmente en el primer trimestre. El motivo es la hipertermia: elevar la temperatura corporal por encima de cierto umbral se asocia en la literatura médica a un mayor riesgo de defectos del tubo neural y otras complicaciones fetales durante las primeras semanas, cuando se está formando el bebé.

Además, las embarazadas son más propensas a la deshidratación, los mareos y las bajadas de tensión, precisamente los efectos que el calor amplifica. Aunque la sauna de infrarrojos trabaja a temperaturas más bajas que una tradicional, sigue subiendo la temperatura interna, así que no se considera una alternativa segura. Si estás embarazada y buscas relajación, consulta a tu ginecólogo o matrona sobre opciones sin calor intenso.

¿Es segura con problemas cardiacos?

Depende mucho del cuadro. El calor dilata los vasos sanguíneos y aumenta la frecuencia cardiaca, un esfuerzo parecido al de una caminata suave. Para muchas personas con el corazón estable esto puede ser incluso favorable, pero para otras supone una carga añadida.

Las situaciones que exigen prudencia máxima o abstención hasta tener el visto bueno de un cardiólogo son:

  • Enfermedad cardiaca inestable o mal controlada.
  • Infarto o evento cardiovascular reciente.
  • Problemas valvulares graves (por ejemplo, estenosis aórtica severa).
  • Arritmias significativas.

Los cambios de tensión durante y después de la sesión son el punto delicado. Si tienes cualquier antecedente cardiaco, no improvises: pregunta a tu médico si puedes usarla, con qué temperatura y durante cuánto tiempo.

Control de la tensión arterial con un tensiómetro antes de una terapia de calor

¿Sube o baja la tensión? Hipertensión e hipotensión

El calor tiende a bajar la tensión arterial porque dilata los vasos. Esto tiene dos lecturas según tu punto de partida:

  • Si tienes hipertensión controlada, la sauna no suele estar prohibida y algunos estudios apuntan a efectos vasculares favorables, pero conviene contar con la aprobación médica y vigilar cómo respondes.
  • Si tienes hipotensión (tensión baja), el riesgo es distinto: la vasodilatación puede provocarte mareos, visión borrosa o incluso desmayo, sobre todo al levantarte y salir.

En ambos casos, el momento más crítico es la salida. Incorpórate despacio, siéntate un momento si lo necesitas y no pases del calor a una ducha muy fría de golpe sin estar acostumbrado.

Ver «Sauna Infrarrojo, ¿Qué es y para qué sirve?» en YouTube
Qué es la sauna de infrarrojos y cómo usarla.

Deshidratación y golpe de calor: los riesgos más frecuentes

La mayoría de los sustos con la sauna de infrarrojos no son cardiacos, sino de regulación de líquidos y temperatura:

  • Deshidratación: sudas de forma constante sin sentir tanto calor sofocante como en una sauna clásica, así que es fácil pasarse. Hidrátate antes y después.
  • Mareo y bajada de tensión: aparece sobre todo al ponerte de pie. Sal despacio.
  • Sobrecalentamiento: sesiones demasiado largas pueden elevar la temperatura corporal más de la cuenta y provocar aturdimiento, náuseas o malestar general.

La deshidratación es la raíz de casi todo lo anterior, por eso beber agua es la medida de seguridad más importante.

Persona bebiendo agua para mantenerse hidratada tras el calor

¿Puedo usarla tras beber alcohol o con medicación?

Con alcohol, no. Es una de las combinaciones más peligrosas: el alcohol ya deshidrata y baja la tensión, y el calor multiplica ambos efectos, aumentando el riesgo de deshidratación, hipotensión, pérdida de conocimiento y accidentes. Espera a estar sereno.

Con medicación, depende del fármaco. Algunos medicamentos afectan a la termorregulación, la sudoración, la frecuencia cardiaca o la tensión (por ejemplo, ciertos tratamientos para la tensión, diuréticos, sedantes o estimulantes). Si tomas medicación de forma habitual, pregunta a tu médico o farmacéutico si el calor intenso puede interferir con ella antes de empezar.

¿Es peligrosa la sauna de infrarrojos?

Para una persona sana que la usa bien, es una práctica de bajo riesgo. No es un aparato inofensivo, pero tampoco algo que deba dar miedo. La peligrosidad no está tanto en la sauna como en el contexto: quién la usa, en qué estado y durante cuánto tiempo.

Los factores que la vuelven arriesgada son los que ya hemos visto: condiciones cardiacas o de tensión previas, embarazo, deshidratación, alcohol, medicación y sesiones excesivas. Elimina esos factores y el riesgo baja drásticamente. La inmensa mayoría de incidentes son mareos y bajadas de tensión perfectamente evitables.

Contraindicaciones y por qué existen

Esta tabla resume las principales situaciones de precaución y el motivo detrás de cada una:

Contraindicación Por qué
Embarazo Elevar la temperatura corporal, sobre todo en el primer trimestre, se asocia a mayor riesgo para el feto.
Enfermedad cardiaca inestable Los cambios de tensión y frecuencia cardiaca pueden sobrecargar un corazón vulnerable.
Hipotensión La vasodilatación por calor puede provocar mareos, desmayo o caídas.
Deshidratación El sudor continuo agrava la falta de líquidos y baja aún más la tensión.
Alcohol o drogas Aumentan la deshidratación, la hipotensión y el riesgo de pérdida de conocimiento.
Cierta medicación Algunos fármacos alteran la sudoración, la tensión o la termorregulación.
Marcapasos e implantes El calor y los campos electromagnéticos pueden interferir con algunos dispositivos.
Fiebre o infección aguda El cuerpo ya está regulando su temperatura; añadir calor lo complica.

¿Cómo usarla de forma segura? Tiempo e hidratación

Si no tienes contraindicaciones, estas pautas cubren la mayoría de situaciones:

  • Empieza corto: entre 10 y 20 minutos las primeras veces. Con costumbre, muchos usuarios llegan a 30-45 minutos, pero no hay premio por aguantar más.
  • Hidrátate antes, durante y después. El agua es tu principal seguro.
  • Sal despacio e incorpórate poco a poco; siéntate si notas mareo.
  • Nunca tras alcohol y con el estómago no demasiado lleno.
  • No la uses solo si tienes cualquier condición de salud que pueda provocar un desvanecimiento.

Escucha a tu cuerpo: la sensación debe ser de calor agradable, no de agobio.

¿Pueden usarla niños y personas mayores?

Ambos grupos regulan peor la temperatura y se deshidratan antes, así que requieren precaución extra. En niños no suele recomendarse el calor intenso sin supervisión y consejo pediátrico. En personas mayores, sobre todo si toman medicación o tienen problemas de tensión o corazón, conviene sesiones más cortas, buena hidratación y, cuando haya patologías, la aprobación previa del médico. En caso de duda, mejor prudencia.

Marcapasos, implantes y otros dispositivos

Si llevas un marcapasos, una bomba de insulina, articulaciones artificiales u otros implantes, no la uses sin autorización médica. Algunos dispositivos pueden verse afectados por el calor o por los campos electromagnéticos que generan ciertos emisores de infrarrojos, sobre todo modelos antiguos. Consulta a tu cardiólogo o especialista y, si puedes, al fabricante del dispositivo antes de plantearte una sesión.

¿Y si la combino con contraste frío-calor?

Alternar sauna y frío (el conocido contraste frío-calor) intensifica los cambios de tensión y de frecuencia cardiaca. Para una persona sana y acostumbrada puede ser estimulante, pero multiplica el riesgo en quien tiene problemas cardiacos, de tensión o poca costumbre. Si empiezas, hazlo de forma gradual, evita cambios muy bruscos de temperatura y nunca fuerces si notas mareo o palpitaciones.

Señales para salir de inmediato

Interrumpe la sesión y sal si notas cualquiera de estos síntomas:

  • Mareo, aturdimiento o sensación de desmayo.
  • Náuseas.
  • Palpitaciones o latidos irregulares.
  • Visión borrosa.
  • Dolor de cabeza o malestar general.
  • Calambres o debilidad muscular.

No hay que aguantar por orgullo: salir a tiempo es la mejor forma de que una molestia no se convierta en un problema.

Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico. Ante cualquier condición de salud, embarazo o duda, consulta con un profesional sanitario antes de empezar.

Preguntas frecuentes

¿Quién no debería usar una sauna de infrarrojos?
Embarazadas, personas con enfermedad cardiaca inestable o hipotensión, deshidratadas, bajo efectos del alcohol o con medicación que afecte a la termorregulación o la tensión. Quienes lleven marcapasos o implantes deben pedir autorización a su médico. En caso de duda, consulta antes de empezar.
¿Cuáles son los riesgos de la sauna de infrarrojos?
Sobre todo deshidratación, mareo y bajada de tensión al salir. Sesiones demasiado largas o sin hidratación aumentan el riesgo. Nunca la uses tras beber alcohol.
¿Cuánto tiempo es seguro estar en la sauna?
Empieza con 10-20 minutos e hidrátate. Con costumbre, muchos usuarios llegan a 30-45 minutos. Sal antes si notas mareo, palpitaciones o malestar.
¿Se puede usar la sauna de infrarrojos en el embarazo?
No se recomienda. Elevar la temperatura corporal, sobre todo en el primer trimestre, se asocia a un mayor riesgo para el feto. Consulta siempre con tu ginecólogo o matrona antes de plantearte cualquier terapia de calor.
¿Es peligrosa la sauna de infrarrojos?
Para una persona sana y con buen uso, es de bajo riesgo. El peligro aparece con condiciones previas (corazón, tensión, embarazo), sesiones excesivas, falta de hidratación o alcohol. La mayoría de incidentes son mareos y bajadas de tensión evitables.
¿Puedo usarla si llevo marcapasos o implantes metálicos?
No sin autorización médica. Algunos dispositivos, como marcapasos o bombas de insulina, pueden verse afectados por el calor o los campos electromagnéticos. Consulta a tu cardiólogo y al fabricante del dispositivo.

Fuentes